Discursos del Presidente

Como todos los 20 de octubre, la Sociedad Argentina de Pediatría abrió sus puertas para conmemorar el 105° Aniversario de la Sociedad y festejar el Día de la Pediatría.
El acto, se desarrolló en el Centro de Docencia y Capacitación Dr. Carlos Gianantonio. Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, el Presidente de la Sociedad, Dr. Jorge Lisardo Cabana ofreció palabras de bienvenida y destacó la importancia de continuar el trabajo conjunto entre los pediatras del país, lo que constituye una de las fortalezas de nuestra Institución. (Para ver los contenidos mas destacados del discurso Click aquí)

Un grupo de profesionales fueron reconocidos por haberse distinguido en relación con la Pediatría o sus especialidades, o por su compromiso para con la sociedad o alguna institución dedicada al cuidado del niño, el adolescente y la familia. Por tales motivos, se designaron Miembros Honorarios Nacionales:


Por la Región Metropolitana: Dra. Ángela S.de Gentile y la Dra. Sara Kupritzky; por la Región NOA-Filial Tucumán, Dra. Susana Miceli; por la Región Centro Cuyo-Filial Rio Cuarto, Dra. Íngrid Waisman y por la Región Patagónica Andina-Filial Lagos del Sur, Dr. Jorge Nicolini.

También hubo un espacio de reconocimiento muy emotivo a los Socios Vitalicios de todo el país.
Por último, se entregaron los premios:


“Premio Sociedad Argentina de Pediatría” al mejor trabajo: Evaluación de la prevalencia de eventos adversos en pacientes pediátricos hospitalizados; y el “Premio Accésit Sociedad Argentina de Pediatría” al mejor trabajo: Empleo de la insulina corriente subcutánea horaria en niños con cetoacidosis diabética.


En un marco de camaradería, alegría y reencuentro con amigos se compartió el desarrollo del acto.

Creo que podemos coincidir en que el “niño sano” es un “niño feliz”, con posibilidades de desarrollar todo su potencial –aun cuando este pueda estar limitado por algún problema de salud-, en un medio familiar y social adecuado.
Este es el eje y razón de ser de nuestro accionar pediátrico.
Es nuestra forma de trabajar por lograr “un mundo mejor”.
Nuestro rol como pediatras en el primer nivel de atención es ser los médicos de cabecera para la atención de los recién nacidos, niños y adolescentes.
No somos especialistas.
Hace ya mucho tiempo que la medicina de los recién nacidos, niños y adolescentes ha tomado identidad propia diferenciándose claramente de la medicina del adulto.
Somos los médicos de esa etapa de la vida.
Y no trabajamos solos
No podemos hacerlo por la magnitud del desafío que nos plantea cada chico y su entorno. Nuestro accionar pediátrico se complementa con las especialidades pediátricas que brindan soporte ante situaciones y/o enfermedades específicas. Ellas han contribuido a jerarquizar aún más el rol del pediatra y son pilares en nuestra sociedad. Ya son más de 20 las especialidades reconocidas y certificadas en esta institución y plenamente insertadas en el quehacer pediátrico.
Además confluimos en nuestra tarea con otras personas -profesionales o no- con quienes integramos el equipo de salud y que acceden al niño y su familia desde otros enfoques y en otras situaciones. Las escuelas, las instituciones deportivas y las ONGs que abordan distintas problemáticas deberían ser -en cada lugar- aliados estratégicos en la búsqueda de la salud de nuestros chicos. De esta manera las tareas de prevención, promoción de la salud y educación sanitaria adquieren un enfoque global, con sinergia de esfuerzos que optimizan los resultados respetando las particularidades de cada uno de nuestros lugares de trabajo.
El niño sano es un desafío para todos , que compromete a todos los pediatras pero también a toda la comunidad.
En esta dinámica, tenemos el ineludible deber de aportar el mejor conocimiento médico posible y de actualizarnos en ello, siempre con una mirada ampliada hacia la realidad global de nuestros pacientes.

Además de trabajar activamente en la formación médica, quisiera señalar cuatro líneas de acción:

1.- Derechos de los niños: Nuestra Sociedad desde 1911 ha mantenido firme la defensa de los derechos de los niños, mucho antes incluso que esto fuera explicitado en otros ámbitos. Vale en este caso reiterar el homenaje al Dr. Teodoro Puga quién fue un firme impulsor de este tema dentro y fuera de la Sociedad. A lo largo del tiempo la sociedad ha trabajado activamente en el tema y ha expresado públicamente su posición cuando fue necesario. Continuaremos trabajando firmemente en esa línea, desde nuestro rol en el primer nivel de atención.

2.- Conocer la realidad, especialmente nuestra realidad local con las fortalezas y debilidades que inciden en nuestro quehacer. La realidad es superior a la idea. La idea se elabora. Pero la realidad simplemente es, existe y debemos conocerla y evaluarla correctamente para actuar sobre ella. Conocerla hará más eficaz nuestra tarea. Tener la capacidad -el arte - de obtener datos y llevar registros.

Para conocer nuestra realidad necesitamos conocimiento epidemiológico Quien no maneja cifras de su realidad no puede demostrar el efecto de las acciones que se implementen en salud. No alcanza con conocer los indicadores duros –MMI, MM- para saber cuántos murieron. Hay que conocer las variables socio ambientales y culturales y educacionales que dieron marco a esa situación y evaluar cómo viven los que sobreviven. Este es el objetivo del Observatorio de Salud que hemos iniciado en conjunto con UNICEF. Sabemos que la calidad de vida y las posibilidades de desarrollo de las capacidades de nuestros chicos ofrecen inequidades y brechas relacionadas con factores familiares, sociales y medioambientales. Buscaremos estrategias que hagan accesible a los pediatras mejorar su conocimiento epidemiológico, así como acceder a herramientas de gestión.
 
Para conocer nuestra realidad necesitamos investigación clínica que constituye una herramienta muy útil y poco usada a la que acceden unos pocos y de la cual podemos sacar conclusiones invalorables. Su implementación a través de trabajos multicéntricos, permitirá a los pediatras una aproximación activa a su realidad.
 
Para conocer nuestra realidad, resulta ineludible conocer la condición del medio ambiente local y regional al que están expuestos las embarazadas y los chicos que atendemos. La influencia de factores ambientales y nutricionales en el crecimiento y desarrollo ya desde la concepción es indiscutible. Muchas de nuestras embarazadas, sus recién nacidos, los niños y los adolescentes que atendemos están expuestos a riesgos ambientales cotidianos. Conocerlos permitirá incluir estos factores en las consideraciones diagnósticas, en las alertas en búsqueda de nueva evidencia y nos orientará en la prevención.

3.- Priorizar las enfermedades no trasmisibles y las lesiones porque constituyen el riesgo de morbimortalidad más importante que afronta nuestra población. Las evidencias sobre la influencia de condiciones de la etapa perinatal y la niñez en algunas enfermedades del adulto son irrefutables.
La epigenética nos brinda además una visión que trasciende las generaciones en el origen de estos problemas, y por lo tanto también da una dimensión más trascendente a nuestras tareas de prevención. Resulta un claro desafío para el pediatra fomentar en el niño hábitos y conductas saludables que perduren en el tiempo, como forma de prevención de lesiones y de enfermedades crónicas del adulto entre las que se destacan la diabetes, la obesidad y la HTA.
Por otro lado, el creciente número de niños y adolescentes con enfermedades crónicas, replantea el concepto de calidad de vida y genera nuevas morbilidades a las que debemos atender. Resulta de particular importancia consensuar con la medicina del adulto la transición del paciente adolescente, tanto en lo que se refiere al adolescente sano como al enfermo crónico. Esto tiene claras implicancias médicas y para la gestión sanitaria de los servicios de salud.

4.- Ejercicio Profesional: Es un tema de permanente consideración y actualización. No hay dudas que las condiciones en las que desempeñamos nuestra tarea, inciden directamente en la calidad de atención que brindamos a nuestros pacientes.
Cuando hablamos por ejemplo de la necesidad de “fomentar hábitos y conductas saludables” esto requiere condiciones de tiempo y espacio particulares para la relación médico paciente que no se reemplaza con otras vías de comunicación.
Cuando hablamos de conocer nuestra realidad o de realizar investigación clínica, esto requiere compromiso de quienes realizan la gestión en salud.
Es necesario mantener un debate tanto sobre nuestro profesionalismo, como sobre las condiciones en las que llevamos adelante nuestro ejercicio profesional.
Otro tema pendiente es lograr una adecuada organización local, regional y nacional que asegure a las familias un aprovechamiento integral de los recursos humanos en salud, con una adecuada referencia y contra referencia.

En este marco todo pediatra o especialista pediátrico que se preocupa por ejercer con profesionalismo su rol cuenta en la SAP con su marco de referencia, ámbito propicio para la educación continua y la participación.

El Programa Nacional de Educación Continua de SAP tiene una larga trayectoria. Es nuestro compromiso acrecentar la oferta educativa para que el pediatra encuentre en la SAP “su aula” para la educación continua, con oferta de calidad, accesible y variada.
Procuraremos también optimizar las herramientas para que la certificación como pediatra o especialista pediátrico y especialmente la reválida periódica de esta certificación, garanticen no sólo un proceso permanente de actualización de conocimientos, sino que también sean un elemento útil en la jerarquización de la labor pediátrica.

Y todos participamos de SAP, todos somos la SAP, cumpliendo cada uno nuestra función. Participar, es “ser parte de…” es “compartir ideas, objetivos…”
Como sociedad hemos priorizado siempre “el todo”, es decir la unidad por sobre las diferencias. Siempre “el todo es más que la parte y también es más que la mera suma de ellas”. Esa es una fortaleza que perdura en el tiempo y que nos ha permitido mantenernos unidos en estos 104 años de historia, priorizando siempre los objetivos e ideales comunes por sobre las diferencias circunstanciales.
La SAP ofrece un amplio abanico de posibilidades, a través de las 9 regiones, 45 filiales, o cualquiera de los 39 comités y grupos de trabajo nacionales muchos de ellos con equivalentes en filiales o regiones y en los cuales se puede participar desde cualquier lugar del país.
Debemos integrarnos con un sentido de pertenencia y trascendencia en la búsqueda del objetivo gratificante de la tarea que realizamos; la salud de nuestro universo pediátrico. Y queremos que lo hagan desde sus inicios como pediatras, por eso en las últimas dos gestiones se ha incorporado también un programa especial para pediatras en sus primeros años de formación.

Asimismo por acuerdos con asociaciones de pares en otros países, a través del Foro de Sociedades del Cono Sur y de la Asociación Latinoamericana de Pediatría o en forma directa como con la Academia Americana de Pediatría se ofrecen posibilidades de integración e intercambio internacional, tanto en clínica pediátrica como en especialidades.
Nuestra responsabilidad es mantener estos canales institucionales de participación, coordinar esfuerzos y procurar optimizarlos.
El límite para participar estará dado sólo por el interés y el compromiso de cada uno.

Para lograr nuestros objetivos es necesario adaptar la estructura societaria a los cambios que demanda nuestra época. Debemos profesionalizar las áreas de nuestra sociedad en busca de una organización más eficaz y eficiente, con mayor capacidad de comunicar y de comunicarse.

Buscaremos la sinergia de esfuerzos con personas y/o entidades oficiales o privadas que comparten el trabajo por un niño feliz, por un niño sano que nos lleve a un mundo mejor.

Reitero , el niño sano es un desafío para todos.

Muchas Gracias